jueves, 2 de julio de 2009

Después de muchos años, he decido volver a volcar mis pensamientos por escrito, antes eran en papel y con diferentes biromes, otras veces en lápiz, y me quedaba hasta altas horas de la noche elucubrando ideas, haciendo planes y tejiendo estrategias para el futuro, en ese entonces los problemas eran los exámenes de escuela secundaria, si el chico por quien creía morir de amor me miraba o al menos se daba por enterado que existía ó si conseguía permiso para ir a un baile (cosa que solo logré una vez)
Ahora no me preocupo si lo que escribo está mal, lo borro y empiezo de nuevo, tengo el corrector ortográfico que evita que escriba mal alguna palabra, y ya no me importa que mi mamá lea que escribí. Primero porque lo estoy publicando, segundo porque con la edad he aprendido a entender lo difícil que es ser padres, buscar el equilibrio entre lo correcto, lo que es bueno y soportar el dolor de decirle que no a un hijo que sentirá que muere si no logra lo que desea... y porque me ha demostrado que siempre está, aún enferma, dispuesta a hacer cualquier sacrificio por alguno de sus dos hijos. Aguantar malas respuestas, tolerar agravios muchas veces gratuitos de quienes sabemos que por derecho propio podemos decir casi cualquier cosa y tener la certeza que seremos perdonados, aún antes de pedir disculpas.
Mañana es el cumpleaños de mi hermano mayor, y por ser tal siempre ha habido rivalidades triviales, al menos para mi, entre ambos. Él cargó con el estigma de ser el mayor y tener que cuidarme, no solo por ser mas chica, sino también por ser mujer (sociedad machista que piensa que necesitamos que nos protejan) y yo con la eterna sombra de mi hermano que todo hacía bien, que sacaba las mejores notas en el cole, nunca se llevó una materia, no le interesaba las salidas de fines de semana, o al menos no exigía hacerlo, las maestras de primaria habían primero tenido al mayor de los Bessolo y las comparaciones siempre fueron odiosas. Cuando crecimos siempre sentí que él hacía todo bien y yo era la rea de la familia, la oveja negra que desentonaba en el núcleo primario de la sociedad. Gracias a Dios, aunque él no es creyente, hemos crecido y nos dimos cuenta que somos mejores amigos que hermanos, y eso es bueno, porque los lazos de sangre son impuestos mientras las amistades son elegidas y reivindicadas cada día.
No sé si leerá esto, no se si le gustará mi forma de escribir, porque él en esto me lleva años luz de distancia, su capacidad expresiva, su voluminoso léxico y su calidad de prosa no podría igualarlo, pero escribo con el corazón en la mano, y en cada palabra siempre pongo el alma, intento decir con palabras lo que llevo dentro mío, y espero que nunca dude que lo amo, que es mi hermano y cada día lo elijo como tal, que es mi amigo y no dudaría en acudir a él si estuviera en problemas y que aunque pasen días sin hablar, saber que el tiempo no destruye sino que añeja, como a un buen vino, mejorando la calidad de su cepa.
Gusti, muy Feliz Cumpleaños, has logrado mucho en esta parte de tu vida, y como dicen los que saben, lo mejor está por venir, tienes tus dos hijos, una mujer que te ama y los quiere tanto como vos, que te acompaña y alienta, te sostiene y comprende y te exige que te superes no para los demás sino para vos.
Este es mi pensar y sentir en este día, les dejo un saludo y hasta pronto, hasta siempre o hasta que nuevamente sienta la necesidad de escribir. Besos

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