domingo, 17 de enero de 2010

LA HISTORIA NOS DARÁ LA RAZÓN

Una sociedad sin memoria está condenada al repetir los mismos errores... en el año 1973 podemos decir que fue la ultima movilización popular en nuestro país, cuando cientos de miles de personas se encaminaron a recibir a su líder, que volvía al país después de casi 18 años de exilio. Pero quien regreso ya estaba demasiado grande y el destierro había dejado sus huellas en él. Una nación necesitada y con las urgencias a flor de piel, un partido en crisis por las luchas internas por el poder y la oligarquía agazapada para dar el golpe de gracia hicieron mella en nuestro dirigente y le ganó la batalla el 01/07/1974 a las 13:15 hs. A partir de aquí comienza otra historia, una que ha estado marcada por la sangre de muchos compatriotas. Pasamos por el tiempo de López Rega y la Triple A, propiciando el ambiente para que llegaran los salvadores de siempre... los militares, ellos son los responsables de habernos quitado toda una generación con conciencia social, militarismo político y compromiso hacia los demás. Y es que la mejor forma de gobernar es quitando del medio a quienes piensan distinto, disfrazarlo con palabras como extremismo, zurdos, comunistas. Como no les alcanzó con 30000 desaparecidos, se apropiaron de los bebes nacidos en cautiverio para que no crezcan en el seno de una familia que pudieran formar nuevos militantes, pero además todo era poco para éstos tristes personajes, entonces inventaron una guerra. Sabiendo que el malestar del pueblo estaba llegando al clímax y que ya no podían continuar con la doctrina del miedo salimos a recuperar Malvinas... y las mismas personas que días antes caminaron por las calles de las principales ciudades del país al grito de “ se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar” poblaron plaza de mayo a reivindicar la gesta histórica... claro que no era apoyo a la junta pero quien le podía hacer entender a un militar borracho que esas personas no estaba allí por él... por eso quienes asistieron se hicieron cómplices de esos actos.. y nuevamente jóvenes sin instrucción militar y en las condiciones más desventajosas pelearon y murieron en el archipiélago sur, entonces una vez más demostrando que los Argentinos no tenemos memoria quienes donaron oro, plata, ropa y comida para “nuestros chicos combatientes” les dieron vuelta la cara a quienes lograron regresar con vida. Muchos murieron en la guerra, pero muchos más terminaron sus días por decisión propia ante la indiferencia de la sociedad. Pero todo tiene su lado, como decirlo, positivo?, ésta circunstancia logró acelerar la transición a la democracia. Y llegó el momento de votar y la alegría por elegir a nuestros gobernantes fue más allá del resultado mismo de las elecciones, los muertos en la dictadura, los muertos en Malvinas eran la base de nuestro triunfo en las urnas. Claro que no había demasiado tiempo para que las cosas en el país se recompongan, los especuladores de la patria financiera no querían dejar que les quiten su tajada, y la poca paciencia del pueblo hizo que en la siguientes elecciones se acelerara el proceso de traspaso de mando. Pero al menos logramos que el bastón presidencial sea entregado de un demócrata a otro electo por el voto de la mayoría.
Aquí me detengo, porque no es mi intención explayarme sobre los gobiernos en democracia, sino refrescar un poco la memoria de lo que vivimos antes de ella, lo que costó recuperarla y el porque de la importancia de recordar hechos que sucedieron no hace tanto tiempo, apenas 34 años pero la debilidad de la memoria hace que en éstos días venga escuchando voces diciendo, “con los militares estábamos mejor”, éste es un gobierno de “zurdos”, “habría que matarlos a todos” y cosas por el estilo y me viene a la mente una frase muy conocida “ladran Sancho, señal que cabalgamos” y es que cuando quienes critican el accionar del gobierno son personajes como Grondona (el seudo periodista), Morales (quien fue integrante del gobierno de De la Rúa o Macri (el engrosamiento de su fortuna lo debe a los cuestionables contratos con los gobiernos tanto defacto como legítimos) me dan la pauta que que tan mal no se están haciendo las cosas, no nos olvidemos que a muchos lo que más les molesta es que el pueblo esté bien, que aquellos que se encuentran en un estado de indefensión total tengan un alivio en su carga, porque un pueblo feliz no puede ser dominado, un pueblo que recobra su dignidad no puede ser disgregado y eso les asusta.
Por eso vuelvo a mis palabras del comienzo, un pueblo sin memoria está condenado a repetir los mismos errores, está condenado al fracaso. Recobremos nuestra identidad, la militancia social es fundamental, el compromiso con los demás es lo que hace a una nación grande.